Nacimiento de un ser Maravilloso

En la foto salgo con mi hermano mayor el Cabezon Claudio "¿por que lo mejor de ser un bebe es comer dormi y cagar?"
Fue en el año 1974 en que mi madre embarazada no alcanzó a dar a luz a su primer hijo, a causa de negligencias médicas y éste murió asfixiado en el interior mi madre, porque los médicos decían que ella aún no estaba preparada para parir, lo que terminó por costarle la vida a Leonardo Esteban Mallea Zapata en el vientre materno.
Mejor suerte tuvo Claudio Ernesto, mi hermano mayor, que nació un día 26 de febrero de 1976, yo creo que a este weon lo sacaron con fórceps porque era muy cabezón.
Tres años después nació el ser más maravilloso que ha pasado por este planeta, Don “Leonardo Andrés Mallea Zapata” o sea Yo. Nací un día 23 de febrero de 1979, no sé a que hora ni cuanto pesé, porque de esas cosas sólo se acuerdan las mamás y a uno prácticamente no le interesan. Disfrute tanto mi primer sorbo de teta que no la solté hasta los 4 años, creo que me hizo bien soltarla porque es en esa edad donde comienzan mis primeros recuerdos.
Cuando tenía alrededor de 4 años, mis padres me dejaban encargado con mi abuelita, mientras ellos trabajaban en la sastrería de la calle Vergara, comuna de Santiago. Así fue como empecé a vivir con mi abuelita Rosa, mamá de mi mamá y la mujer más maravillosa que he conocido en mi vida. En las mañanas despertaba cerca de las 12 a.m., hora en la cual ya me esperaba con el almuerzo listo, generalmente era Charquicán o Carbonada, y en una cómoda que estaba al lado de mi cama me servía el plato de comida que disfrutaba mientras daban monitos animados como: Marco, Maya Maya, José Miel, los Pitufos, etc. Fue a la edad de 4 años cuando mi abuelita me empezó a enseñar a leer con diarios viejos y el silabario. Comenzó por enseñarme las vocales y luego a juntar las palabras, por ejemplo me explicaba así: “La m con la a, ma, la p con la a, pa, ¿que dice? Maaaaa-paaaaaa, maaapa, mapa” y así fue como aprendí a leer. Cuando salía a Maipú a cobrar sus pagos de no sé que, supongo que de viudez, miraba los letreros de los paraderos que en esa época venían copiados de gringolandia y estaba escrito en varios “STOP” y palabras como esas me costaba mucho descifrarlas. porque preguntaba que decían y me respondían “PARE”. Eso era lo que me confundía, porque yo leía STOP.
En la casa de mi abuelita el sitio se encuentra subdividido en 5 sitios. El primero donde está la casa de ella, que es el más grande, y luego los otros cuatro para cada uno de los hermanos. En ese tiempo la casa de mi mamá ocupaba gran parte del terreno de mi tío Toño, que era el menor, y vivía con mi abuelita también, y junto al de mi madre, que vivía en la esquina, se hallaba el de mi tío Arturo y al lado del tío Arturo, el del tío Pablo. Todos estos sitios se encuentran comunicados unos con otros.
En las mañanas , a eso de las 7:30 a.m. mi tío Toño se levantaba para ir a trabajar y recuerdo que siempre pedía café con leche, a esa hora yo despertaba y pedía lo mismo sólo que me lo daban con una condición: debía hacer el “Curaito”, que son esas típicas webadas que hace uno cuando es niño y los viejos las celebran, como por ejemplo el viejito o el pucherito, el mío era el curaito que, a su vez ,era la imitación de mi tío Toño que constantemente llegaba en ese estado a la casa después del trabajo o de juntarse con algún amigote.En las tardes me iba donde el tío Pablo, que vivía en la casa del sitio de abajo del de mi abuelita, a jugar con mis primos, Pablo y Miguel, con quienes comencé a hacer mis primeras travesuras. Jugábamos a cazar lagartijas con lasos que hacíamos de pasto y las juntábamos en un tarro de plástico en el que también echábamos las arañas y las cuncunas que reuníamos.
Mejor suerte tuvo Claudio Ernesto, mi hermano mayor, que nació un día 26 de febrero de 1976, yo creo que a este weon lo sacaron con fórceps porque era muy cabezón.
Tres años después nació el ser más maravilloso que ha pasado por este planeta, Don “Leonardo Andrés Mallea Zapata” o sea Yo. Nací un día 23 de febrero de 1979, no sé a que hora ni cuanto pesé, porque de esas cosas sólo se acuerdan las mamás y a uno prácticamente no le interesan. Disfrute tanto mi primer sorbo de teta que no la solté hasta los 4 años, creo que me hizo bien soltarla porque es en esa edad donde comienzan mis primeros recuerdos.
Cuando tenía alrededor de 4 años, mis padres me dejaban encargado con mi abuelita, mientras ellos trabajaban en la sastrería de la calle Vergara, comuna de Santiago. Así fue como empecé a vivir con mi abuelita Rosa, mamá de mi mamá y la mujer más maravillosa que he conocido en mi vida. En las mañanas despertaba cerca de las 12 a.m., hora en la cual ya me esperaba con el almuerzo listo, generalmente era Charquicán o Carbonada, y en una cómoda que estaba al lado de mi cama me servía el plato de comida que disfrutaba mientras daban monitos animados como: Marco, Maya Maya, José Miel, los Pitufos, etc. Fue a la edad de 4 años cuando mi abuelita me empezó a enseñar a leer con diarios viejos y el silabario. Comenzó por enseñarme las vocales y luego a juntar las palabras, por ejemplo me explicaba así: “La m con la a, ma, la p con la a, pa, ¿que dice? Maaaaa-paaaaaa, maaapa, mapa” y así fue como aprendí a leer. Cuando salía a Maipú a cobrar sus pagos de no sé que, supongo que de viudez, miraba los letreros de los paraderos que en esa época venían copiados de gringolandia y estaba escrito en varios “STOP” y palabras como esas me costaba mucho descifrarlas. porque preguntaba que decían y me respondían “PARE”. Eso era lo que me confundía, porque yo leía STOP.
En la casa de mi abuelita el sitio se encuentra subdividido en 5 sitios. El primero donde está la casa de ella, que es el más grande, y luego los otros cuatro para cada uno de los hermanos. En ese tiempo la casa de mi mamá ocupaba gran parte del terreno de mi tío Toño, que era el menor, y vivía con mi abuelita también, y junto al de mi madre, que vivía en la esquina, se hallaba el de mi tío Arturo y al lado del tío Arturo, el del tío Pablo. Todos estos sitios se encuentran comunicados unos con otros.
En las mañanas , a eso de las 7:30 a.m. mi tío Toño se levantaba para ir a trabajar y recuerdo que siempre pedía café con leche, a esa hora yo despertaba y pedía lo mismo sólo que me lo daban con una condición: debía hacer el “Curaito”, que son esas típicas webadas que hace uno cuando es niño y los viejos las celebran, como por ejemplo el viejito o el pucherito, el mío era el curaito que, a su vez ,era la imitación de mi tío Toño que constantemente llegaba en ese estado a la casa después del trabajo o de juntarse con algún amigote.En las tardes me iba donde el tío Pablo, que vivía en la casa del sitio de abajo del de mi abuelita, a jugar con mis primos, Pablo y Miguel, con quienes comencé a hacer mis primeras travesuras. Jugábamos a cazar lagartijas con lasos que hacíamos de pasto y las juntábamos en un tarro de plástico en el que también echábamos las arañas y las cuncunas que reuníamos.
Un día, con Pablo y Miguel recolectamos muchas arañas en un frasco, yo creo que tienen que haber sido unas 30 arañas, las que sirvieron para hacer una broma al Ronald, que era un vecino, más pobre que yo, que vivía en la casa del frente. Pablo y Miguel se escondieron en el pasto de la casa que era muy largo y yo llamé al Ronald. Cuando éste fue hacia donde me encontraba, salieron mis primos y dieron vuelta el frasco con arañas sobre la cabeza del pobre Ronald. Mientas los chiquillos esparcían el frasco sobre el Ronald se veían muy felices, al igual que yo, luego arrancamos hacia la casa y nunca supe si lo picó alguna araña. Creo que nos castigaron y esa broma nunca la volvimos a hacer.












